En 1992, El presidente y director de la pista oval Lowe's Motor Speedway (Charlotte, North Carolina, USA) "Humpy" Wheeler observó la necesidad de un nuevo tipo de coche de competición con unas características muy simples: tenía que ser un vehículo asequible para el público, con un diseño atractivo y que tuviera unos costes de mantenimiento y construcción moderados. Con la ayuda de Elliott Forbes-Robinson, afamado piloto de carreras norteamericano, diseñaron un coche cuyo aspecto era una réplica a escala 5/8 de los NASCAR de los años 30 y 40. Así crearon un monoplaza que cubría todas estas necesidades y que al tiempo tenía un manejo excitante en todo tipo de pistas, tanto para pilotos expertos como para aquellos que se acercaban por primera vez a una pista de carreras.
Desde ese momento, el Legend Car ha sido el vehículo de competición de mayor producción del mundo, con más de 5.000 unidades fabricadas, todas ellas producidas en la fábrica de 600 Racing en Harrisburg, Carolina del Norte, EEUU.
Una de las características de los Legend Cars son sus bajos costos de mantenimiento, gracias a un reglamento técnico que obliga a precintar los motores y que controla todo aquello que vaya en contra de la igualdad en pista. Gracias a ello, las carreras de Legends son extremadamente igualadas, muy vistosas para el público y los patrocinadores y muy satisfactorias para los pilotos que pilotan estos pequeños bólidos.
A modo de ejemplo, si un piloto es cuidadoso con su mecánica y su conducción, el costo del mantenimiento técnico anual (incluyendo el juego de neumáticos para toda la temporada) está en torno a los 2.500 euros.
Gracias a la estrecha colaboración con el fabricante de neumáticos BF GOODRICH, se ha creado una cubierta especialmente diseñada "LEGENDS CARS EDITION" que, además de su bajo coste y su extrema resistencia, permite dar al Legend Car su espectacular comportamiento en pista.
Actualmente se disputan campeonatos en EEUU, Brasil, Canadá, Inglaterra, Francia, Bélgica, Finlandia y España.
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